Esta es la pieza cumbre de la panadería mexicana de temporada. Es un pan dulce de miga excepcionalmente suave, esponjosa y tierna, enriquecida con el perfume clásico del agua de azahar o naranja. Su forma icónica simboliza un cráneo y los "huesitos" de las extremidades. Está generosamente espolvoreado con azúcar cristalina, creando una cubierta crujiente y dulce. Un manjar que honra la memoria y deleita el paladar.